La selección de textiles parte de la intención de traducir el movimiento y la expansión del cuerpo en escena a través de la sastrería masculina. La gabardina aporta estructura, definición y soporte, permitiendo construir siluetas firmes que sostienen la forma y le dan presencia a la prenda. El paño crepé, en contraste, introduce una caída más suave y una fluidez controlada que suaviza la rigidez y acompaña el desplazamiento del cuerpo. Juntos, ambos materiales generan un diálogo entre precisión y movimiento que refuerza la inspiración en la danza serpentina de Loïe Fuller.
La intervención textil de la colección se desarrolló a partir de recursos que permiten expandir la superficie y enfatizar el trabajo manual sobre la prenda. En la chaqueta y el pantalón, la técnica de smocking se utilizó para generar relieve, textura y una modulación repetitiva de la tela que transforma su apariencia original y aporta profundidad visual. En el chaleco, la intervención se resolvió mediante la unión manual de las piezas con costura a mano, haciendo visible el proceso constructivo y reforzando el carácter artesanal de la propuesta. En conjunto, estas técnicas introducen una dimensión más expresiva de la sastrería, donde la superficie, la estructura y el detalle participan activamente en la construcción del movimiento y la transformación del cuerpo